El padre en el parto: cómo ayudar en cada fase (guía práctica)
El día del parto estás ahí para una cosa: ser su roca. No necesitas ser médico, ni saber de obstetricia. Necesitas estar presente, calmado y atento a lo que ella necesita. Esta guía te dice exactamente qué hacer en cada momento.
Antes de ir al hospital
Cuando las contracciones empiecen, cronométralas con una app. Llama al hospital cuando sean regulares cada 5 minutos durante 1 hora (regla del 5-1-1). Mientras tanto: prepárale un baño caliente o ducha, ofrece masaje en la zona lumbar, anímala a moverse y cambiar de posición, pon música suave, mantén la calma aunque por dentro estés nervioso.
Fase de dilatación (la más larga)
Puede durar 6-18 horas en primerizas. Lo que funciona: estar a su lado sin hablar demasiado, darle sorbos de agua entre contracciones, secarle el sudor de la frente, masaje de espalda baja con presión firme durante las contracciones, recordarle que respire profundamente, decirle que lo está haciendo increíble, respetar su espacio si te pide que no la toques. Lo que NO hacer: no preguntes "¿cuánto falta?" al personal (ella lo oye y se frustra), no mires el móvil, no comas delante de ella (sal fuera si necesitas comer), no digas "relájate" (es lo más irritante del mundo cuando tienes dolor).
La epidural
Si la pide, apóyala sin juicio. Si decidió no ponerla y cambia de opinión, apóyala sin juicio. No es el momento de debatir el plan de parto. Cuando le pongan la epidural, tendrás que salir de la habitación unos minutos. Aprovecha para ir al baño, comer algo y avisar a la familia. Después de la epidural, todo se calma mucho: podréis hablar, descansar e incluso dormir un poco.
El expulsivo (el nacimiento)
Cuando llegue el momento de empujar, el equipo médico os guiará. Tu posición ideal: a su lado, sujetando su mano o detrás de ella sosteniéndola. Mírala a los ojos, anímala con frases cortas: "vamos", "ya queda poco", "lo estás haciendo genial". Si quieres ver nacer al bebé, colócate donde puedas ver sin estorbar al equipo. Si no quieres mirar, no te sientas obligado. Cuando salga el bebé, te pedirán si quieres cortar el cordón. Puedes decir que sí o que no, ambas opciones están bien.
Piel con piel
Después del nacimiento, el bebé se coloca sobre el pecho de la madre. Si por alguna razón ella no puede (cesárea con anestesia general, complicación), tú puedes hacer el piel con piel. Quítate la camiseta y pon al bebé desnudo sobre tu pecho. Es un momento que no olvidarás jamás.
Si es cesárea
En la mayoría de hospitales puedes estar presente en cesáreas programadas y de urgencia no complicadas. Estarás sentado junto a la cabeza de tu pareja, detrás de una tela que os separa del campo quirúrgico. Háblale, cógele la mano, tranquilízala. Cuando saquen al bebé, os lo mostrarán. Si se permite, pide hacer piel con piel en el propio quirófano.
Después del parto
Las primeras horas son mágicas pero también agotadoras. Tu trabajo: proteger el espacio (limitar visitas, sobre todo el primer día), traerle agua y comida, ayudarla a ir al baño (puede necesitar apoyo), llamar a la familia con las buenas noticias, y sobre todo: permitirte sentir. Llorar de emoción es perfectamente normal.
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