Antojos en el embarazo: ¿por qué los tienes y qué significan realmente?
Las 3 de la madrugada y lo único que quieres es un pepinillo con chocolate. O fresas en enero. O un bocadillo de algo que normalmente ni te gusta. Los antojos del embarazo son reales, frecuentes y a veces muy intensos. Pero ¿qué dice la ciencia sobre ellos?
¿Cuántas embarazadas tienen antojos?
Entre el 50-90% de las embarazadas experimentan antojos de algún tipo, principalmente durante el primer y segundo trimestre. Los antojos más comunes en España son: dulces (chocolate, helado, pastelería), frutas ácidas (fresas, naranja, limón), alimentos salados (patatas fritas, aceitunas, pepinillos), carbohidratos (pan, pasta, pizza), y combinaciones raras que normalmente no comerías.
¿Por qué ocurren?
La explicación no es tan romántica como "tu cuerpo te pide lo que el bebé necesita". La realidad es que los antojos son probablemente una combinación de cambios hormonales que alteran el gusto y el olfato (los alimentos saben y huelen diferente durante el embarazo), cambios emocionales y la búsqueda de confort a través de la comida, alteraciones en los niveles de serotonina (el chocolate, por ejemplo, la aumenta), posibles carencias nutricionales en algunos casos (pero no en la mayoría), e influencia cultural (los antojos del embarazo son "esperados" socialmente).
¿Indican que me falta algo?
La teoría de que "si quieres carne es que te falta hierro" es popular pero no está respaldada por la evidencia. Los antojos de hielo, tierra, tiza, ceniza u otras sustancias no alimentarias sí son una señal de alarma: se llama pica y puede indicar anemia ferropénica severa o déficit de zinc. Si experimentas esto, consulta con tu médico inmediatamente.
¿Puedo ceder a los antojos?
En general, sí, con moderación. Si te apetece chocolate, come un poco de chocolate. Privarte completamente puede llevar a atracones. Lo importante es no sustituir comidas principales por antojos, mantener una dieta equilibrada en general, vigilar el aumento de peso (ceder a todos los antojos de dulces y ultraprocesados cada día puede ser un problema), y asegurarte de que los alimentos del antojo son seguros en el embarazo (nada crudo, sin alcohol, etc.).
Las aversiones: la otra cara
Tan comunes como los antojos son las aversiones: alimentos que antes te gustaban y ahora te dan asco. Las más frecuentes son café, carne, huevos, pescado y alimentos con olores fuertes. Son completamente normales, suelen limitarse al primer trimestre y no significan que el bebé rechace esos nutrientes. Simplemente busca alternativas equivalentes para asegurar una nutrición completa.
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